Respetemos el buen fútbol
Con dos ligas y una champions a sus espaldas, que se dice pronto, frank rijkaard es en estos momentos el técnico más cuestionado de la liga española de fútbol profesional.
Es evidente que el club azulgrana no pasa por su mejor momento -deportivamente hablando- pero me parece injusto atacar así al técnico holandés. Es cierto que en el fútbol no vale eso de criar fama y echarse a dormir, aquí siempre es el presente lo que vale y el pasado, pasado está, pero no creo que sea bueno olvidarlo.
Para empezar, me gustaría recordar que entrenar en Barcelona no es tarea fácil y es que la afición culé no se conforma con ganar. Aparte de resultados exige también ver buen fútbol en su estadio. La afición del Camp Nou pide espectáculo. Agrupar todas esas cualidades en el juego de un equipo no es nada fácil y Rijkaard lo consiguió. Él supo juntar la garra de Puyol con la clase de Xavi en el centro del campo. El carisma de Deco con la furia goleadora de Eto’o y a todo eso le añadió la magia de Ronaldinho. Entonces solo faltó la tranquilidad que el propio técnico emanaba por todos los costados y surgió la química.
Heredó un equipo sin rumbo tras el desastre de la era Gaspar, un equipo perdido que llevó a lo más alto. Tras un inicio de temporada tremendamente nefasto que estuvo a punto de costarle el pellejo, el holandés consiguió soldar ese equipo soñado. Una máquina perfectamente engrasada que solo necesitaba el pito de un árbitro para empezar a funcionar y actuar como una apisonadora frente al rival. Un equipo que ni el más optimista de los culés podía haber imaginado poseer antes de verlo actuar, el referente mundial y la envidia de todo club europeo.
Ese conjunto ganó dos ligas españolas y una liga de campeones, una de las dos que posee el F.C.Barcelona. Solo el mítico Dream Team fue capaz de traer otra Copa de Europa a la ciudad condal. Por poner ejemplos de la importancia de esto podemos fijarnos en la situación actual de los miembros de esa antigua plantilla. La mayoría siguen viviendo de ese triunfo: algunos ejercen cargos en la directiva del club azulgrana, otros entrenan equipos en Europa o también los hay que se dedican a retransmitir partidos de fútbol.
En cambio ahora se pide la cabeza del entrenador. Se increpa y se abuchea al entrenador que ha conseguido ese gran trofeo por el simple hecho de encadenar una serie de derrotas. La verdad es que criticar el trabajo de los demás cuando se pasa por momentos difíciles es lo más fácil pero me parece denigrante el trato que este hombre está soportando estas últimas semanas. Este trato se puede comprobar en las ruedas de prensa que ofrece el mister donde los periodistas se las ingenian para increparle y propiciar una reacción violenta por su parte, cosa que nunca pasa porque es un hombre muy tranquilo que mantiene la compostura en cualquier situación.
No digo que no sea necesario un relevo en el banquillo culé. Es posible que viniera bien un cambio pero debe de haber un respeto y un reconocimiento hacia el hombre que ha paseado la bandera azulgrana por Europa convirtiéndola en un referente mundial independientemente de la decisión que se tome en las oficinas del club. Rijkaard es el entrenador que ha devuelto la ilusión a la afición azulgrana a la vez que ha enseñado lo grande y bonito que puede ser el fútbol. No puede ser que el hombre que puso en pie al Bernabéu, el hombre que recibió aplausos en el campo del eterno rival tenga que marcharse por la puerta de atrás como si de un entrenador mediocre se tratara.

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